Si hay una playa que parece sacada de un sueño tropical, esa es Playa Ventanas. Y no solo por su belleza, sino porque tiene dos personalidades que la hacen única: una cuando la marea baja, y otra muy distinta cuando el mar sube.
Hay un antes y un después. Un antes que nos hace recordar cómo salíamos a pasear libremente por cualquier lugar de Costa Rica o del mundo. Un después que nos impone una nueva realidad, normas, tiempos y limitaciones para viajar.