Si hay una playa que parece sacada de un sueño tropical, esa es Playa Ventanas. Y no solo por su belleza, sino porque tiene dos personalidades que la hacen única: una cuando la marea baja, y otra muy distinta cuando el mar sube.
Cuando el océano se retira, se abre ante nuestros ojos un espectáculo fascinante: una cueva natural de casi 100 metros de longitud, de esas que invitan a la aventura y al misterio. Caminar dentro de ella, con el agua tocándote los pies y la penumbra rodeándote, es una experiencia casi cinematográfica. Suena a la escena final de El planeta de los simios (1968). Algo de esa atmósfera tiene este rincón escondido.
Pero cuando la marea sube, el acceso a la cueva se convierte en todo un reto. No es peligroso si se hace con precaución, pero la emoción cambia: ya no es tan tentador entrar, y hasta da ese «miedillo» del que tanto hablamos los ticos. Y es que hasta la aventura tiene su punto justo.
Más allá de la cueva, la playa en sí es un regalo. Con marea baja, disfrutas de 450 metros de orilla y una extensión de arena de 40 metros cuadrados, ideal para jugar, hacer castillos o simplemente tirarse al sol. Cuando la marea sube, la playa se transforma en un largo pasillo de arena que invita a correr, jugar con las olas y refrescarse en un mar de oleaje tranquilo.
Para completar la experiencia, detrás de la línea de arena encontrarás puestos de copos y granizados, el acompañante perfecto para un día de playa. ¡Deliciosos y necesarios!
Mi recomendación: llega temprano, con buena hielera, comida, bloqueador solar y muchas ganas de disfrutar. No olviden llevar efectivo para los copos, porque de fijo vas a querer más de uno.
📍 Acceso:
Al salir de la Carretera Costanera Sur (Interamericana), tomás 600 metros de calle de tierra. Al final, hay espacio amplio para estacionar.
🗺️ ¿Cómo llegar desde San José?
El trayecto dura aproximadamente 4 horas y media. Si tenés espíritu aventurero, podés salir a las 5:00 a.m., llegar a las 9:00 a.m., disfrutar todo el día y estar de vuelta en la capital para las 6:30 p.m.
Pero si querés vivir la experiencia sin prisas, te sugiero hacerlo un fin de semana: dedicá el primer día a Playa Ventanas y, de regreso, quedate a dormir cerca de playas como Uvita, Ballena, Dominical, Quepos o Herradura. Así alargás la aventura y disfrutás más del Pacífico sur.







